"Siempre se dice que hay una línea delgada entre el odio y el amor, pero ellos aprendieron que esa línea en realidad no existe; es la misma energía vibrando en distintas direcciones. Aquella chispa que antes incendiaba sus discusiones con veneno, es la misma que ahora alimenta un fuego incontrolable entre los dos. Al bajar la guardia y soltar las armas, se dieron cuenta de que su mayor victoria no fue ganarle al otro, sino tener el valor de admitir lo que sus almas ya sabían: que desde el primer enfrentamiento, sus corazones ya se habían reconocido. La rivalidad no era el muro que los separaba, sino el mapa que, paso a paso, los guio hasta el amor."
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