Imagina jugar todo un fin de semana un juego Otome siendo hombre sin parar solo para complacer las amenazas de tu hermana menor. ¿Y todo para qué? Para terminar tan cansado que cuando sales de tu departamento mueres tras caer de las escaleras. Pero el fin de tu sufrimiento no acaba, ya que cuando abres de nuevo los ojos renaces en el mismo juego de mierda que causó tu muerte. Pues esa es la razón por la que nuestro protagonista reencarno en un juego Otome. Esta es la historia de León Fou Bartfort.
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