
Todos alguna vez hemos deseado escapar de alguien o algo pero pocos son los que lo logran, los demás quedan atrapados aún sin estar las cadenas físicas que antes los retenían, no porque no deseen escapar, solo que desarrollan las cadenas imaginarias que son en muchos casos las peores ya que solo la persona que las tiene puede verlas y muchos creen saber que se sienten, pero solo quien lo ha vivido lo entiende, ese sentimiento de que nada cambiará por más que lo intentes.Todos los derechos reservados
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