"Hay almas que no se encuentran en el mismo siglo...
pero aun así, nacen destinadas a reconocerse."
Para Elizabeth, el amor había dejado de ser una posibilidad hacía mucho tiempo. No porque no lo hubiera conocido, sino porque lo había vivido demasiado.
Había sido hija, hermana, esposa, madre... y en cada uno de esos roles, el amor había estado presente de distintas formas, marcando su vida con una intensidad que, con los años, aprendió a dejar atrás.
No lo odiaba o rechazaba, simplemente... ya no lo esperaba.
El amor romántico se había convertido en algo lejano, como una historia que alguna vez escuchó, pero que ya no le pertenecía. Y estaba bien así, Elizabeth había aprendido a existir sin él.
Hasta que sus ojos encontraron los suyos.
Un par de ojos oscuros, intensos... pero sorprendentemente suaves.
Una mirada que no exigía, que no juzgaba, que no temía.
Una mirada que la veía.
Paul Lahote.
Dieciocho años, impulsivo, imprudente... con una furia que apenas lograba contener y una presencia imposible de ignorar.
Y aun así... la miraba como si en ella hubiera algo que valía la pena descubrir.
Elizabeth no creyó volver a amar... hasta que lo conoció.
All Rights Reserved