San Magnalia no está en los mapas.
Allí las brujas tejen destinos, los licántropos arrastran guerras de siglos y los sin nombre esperan en el borde del bosque a que alguien los recuerde.
Lucía tiene dieciséis años, una marca en la palma que late como un ojo, y un secreto que ella misma desconoce.
Cuando salva a un compañero de morir, la marca empieza a crecer. Duele. El segundo corazón que late en su pecho se descontrola.
Dos chicos la miran distinto: Vesper, el amor de otra vida que le prometió no reconocerla; Lorenzo, el chico malo criado por brujas que la mira como si fuera un misterio.
Lucía tendrá que descubrir quién es antes de que la marca la consuma.
Porque abajo, en el Lago Profundo, los leviatanes sueñan con ella. Y cuando despierte la puerta que guarda sin saber que guarda...
...nada volverá a ser igual.
All Rights Reserved