Nunca me despedí de él. Nunca le expliqué por qué me fui. Solo desaparecí. Prometimos no alejarnos nunca. Pero hay promesas que se rompen sin avisar y el destino no entiende de promesas. Años después, lo único que queda de nosotros es un anillo, y el recuerdo de todo lo que nunca pude decirte. Y a veces, la persona que más amás... termina siendo tu mayor locura.
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