Para los alumnos y profesores de la academia Starr, Janet era impecable en cada aspecto: chica de buenas notas, disciplinada sin aparente esfuerzo, presidenta del consejo estudiantil... En verdad, poco es que se le podía exigir, pues además era excesivamente amable y dulce, siendo de la simpatía de casi todos en la academia. Su vida hasta ese momento había sido tranquila, y realmente se sentía bien estando en el papel de la "señorita perfecta". Pero las mentiras no pueden mantenerse por mucho tiempo, y más cuando es por un corazón inquieto.
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