Entre tus besos
Todo comenzó en la cancha. Hinata Shoyo, con su entusiasmo infinito, y Suna Rintaro, con su mirada calculadora e indiferente, forjaron una amistad improbable entre sesiones de entrenamiento y torneos nacionales. Eran el sol y la sombra, un contraste que funcionaba.
Pero un malentendido, una palabra dura en el momento equivocado, y esa amistad se resquebrajó. La admiración se tornó en rivalidad agria, y luego, en un desprecio frío y palpable. Donde antes había bromas, ahora solo había silencios cargados y miradas que evitaban encontrarse.
Sin embargo, Suna no podía dejar ir. La obsesión se apoderó de él, transformando el desprecio en algo más oscuro y posesivo. Comenzó el acoso: mensajes inoportunos, apariciones inesperadas, una presencia constante y asfixiante que convirtió la vida de Hinata en una pesadilla. El pequeño decaía, su luz parpadeaba bajo la sombra impuesta.
Un evento traumático obliga a Suna a enfrentar el monstruo en el que se había convertido. El arrepentimiento, genuino y devastador, lo lleva a retroceder, a buscar desesperadamente una forma de reparar lo irreparable. El camino de vuelta no es fácil. Hinata, con su corazón enorme pero ahora lleno de cicatrices, vacila entre el odio y la piedad. Lentamente, a través de actos de humildad sincera y paciencia infinita, reconstruyen, ladrillo a ladrillo, los cimientos de una amistad nueva y más consciente.
En esa segunda oportunidad, algo diferente florece entre ellos. El conocimiento del dolor ajeno, la vulnerabilidad compartida y el perdón difícil crean un vínculo más profundo. De las cenizas del odio y la obsesión, nace un amor inesperado, intenso y maduro. Un amor que conoce el precio del error y que valora, por encima de todo, la luz que casi logró apagar.
Historia de un odio que se transformó en amor, pero que primero tuvo que pasar por el infierno.
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