Ilaih Solberg lo perdió todo: su hogar, su familia, la seguridad de una vida que creía inquebrantable. Ahora sobrevive entre turnos en un café miserable y estudios de danza que son su único refugio. Hasta que una noche, un hombre de traje negro irrumpe en su mundo con los nudillos ensangrentados y una nota críptica bajo una taza vacía:
"Tus manos deberían esculpir auroras, no limpiar sangre ajena."
Esa nota, firmada con una J, es lo único que Ilaih conserva del desconocido que le salvó la vida. No sabe su nombre, no sabe su historia, no sabe que ese hombre va a comprar su futuro por diez millones de coronas.
Johan Vintergaard gobierna el inframundo de Aethoria desde las sombras de Valhǫll. Exmilitar, huérfano de una bomba que le robó la infancia, colecciona secretos, almas y venganzas con la misma frialdad con la que observa la lluvia. No cree en el amor. Cree en contratos, en lealtades selladas con sangre, en el poder de poseer lo que otros no supieron cuidar. Por eso, cuando sus ojos se posan en Ilaih, no busca amor: busca posesión. Un trofeo.
Pero el destino -o la crueldad- tiene otros planes.
Una madrastra ambiciosa con deudas de juego. Un administrador con contactos en el infierno de Náströnd. Una traición que llevará a Ilaih al Salón Rojo, donde pasará siete días de sufrimiento y locura. Y una obsesión que ninguno de los dos esperaba, que tejerá una red de la que ninguno saldrá indemne.
Porque cuando el lobo atrapa al cisne, no sabe que el cisne también tiene garras.
Y porque entre fiordos helados y salones de placer prohibido, entre la lealtad de un lobo y la fragilidad de un cisne, nacerá algo que ninguno de los dos buscaba.
Algo más raro que el perdón.
Un hogar en el exilio.
Bienvenidos a los fiordos donde las auroras no iluminan advierten.
All Rights Reserved