siendo primogénita de la privilegiada familia real de los Padergon, Aurelia lidiaba con la presión de ser la próxima reina y de una vieja leyenda familiar, que decía que cada cien años, uno de los reyes de su linaje contaría con la bendición de la mágica espada. Así que cuando escuchó que alguien tendría la oportunidad de irse de intercambio a la academia rival, vió esto como una salida a sus problemas y rápidamente se ofreció, participando en el concurso con dicha escuela y ganando para así ser enviada, vestida de hombre. Lo que no sabía es que tal vez esa decisión, le traería aún más problemas de los que ya tenía, cuando no solo se encontró lidiando con la elección de cuál escuela le daba la vida que ella deseaba, si no también con cuál de los dos chicos que había conocido, le daba el amor que necesitaba
¿Por qué limitarse a un destino escrito en piedra, cuando ella podía esculpir el suyo propio? O tal vez lo que debía esculpir, no era su destino... Si no, su corazón
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