A veces las historias de amor no comienzan con promesas, ni con flores, ni con declaraciones perfectas.
A veces comienzan de la forma más simple.
Una conversación casual,una mirada que dura un segundo más de lo normal,un mensaje que alguien decide enviar... aunque tenga un poco de pena hacerlo.
Nunca imaginé que algo tan sencillo como ir a comer tacos un martes por la tarde iba a cambiar tantas cosas dentro de mí.
Porque hay historias que empiezan cuando uno comienza a sentir demasiado.
Cuando cada mensaje emociona, cada beso deja una pregunta,cada silencio pesa más de lo que debería.
Esta no es solo una historia de amor.
Es la historia de lo que pasa cuando el corazón se adelanta pero la mente todavía tiene miedo.
De cómo alguien puede hacerte sentir feliz, confundida, emocionada y vulnerable al mismo tiempo.
Y de cómo, a veces, las preguntas más importantes no se dicen en voz alta.
Solo se quedan guardadas en el pecho.
Porque esta historia no empezó con un "te amo".
Empezó con algo mucho más honesto.
Una duda.
¿Y si todo esto significa algo... pero todavía no lo sabemos?
Todos los derechos reservados