Siempre Fuiste Tú...
Cuando Lilly Bainbridge tenía diez años, una joven alfa llamada Patty Stanton cuidó de ella por solo una tarde.
Para Patty fue algo simple, una pequeña responsabilidad y un recuerdo dulce.
Pero para Lilly... fue mucho más.
El aroma de dulces y goma de mascar de aquella alfa quedó grabado en su memoria, igual que la seguridad que sintió a su lado.
Antes de que Patty se fuera, Lilly hizo una promesa inocente:
"Quiero volver a verte cuando sea grande."
Siete años después, Lilly tiene 17 años y ya no es la misma niña tranquila. Ahora su aroma a caramelo de fresa es más fuerte, más maduro... y su determinación también.
Cuando vuelve a encontrar a Patty, ahora con 21 años, la alfa intenta poner distancia.
Cree que es incorrecto, que la diferencia de edad es un límite que no debe cruzar.
Pero Lilly no piensa rendirse.
Porque para ella esto nunca fue una casualidad.
Fue destino.
Y esta vez, no piensa dejar que Patty desaparezca de su vida otra vez.