Después de cada entrenamiento, Adriana siempre termina quedandose un poco más en el dojang. No porque tenga algo que hacer... sino porque santiago tambien sigue ahí
Lo observa entrenar, reír con los demás o simplemente caminar hacia la salida, preguntándose si algún día tendrá el valor de hablarle.
Andrea lo ha notado desde hace tiempo.
Por eso, poco a poco, empieza a ayudarla: una conversación, una excusa para que entrenen cerca, pequeños empujones que Adriana jamás se atreveía a dar sola.
Para el es solo un dia de práctica, otro entrenamiento más
Pero para Adriana, esos pequeños momentos- cuando lo ve reír, entrenar o simplemente caminar cerca- se han vuelto sus favoritos.
Pero un chico entre las risas de los del dojang, esta secretamente enamorado de Adriana, tal vez ella no termine con quien piensa que si
All Rights Reserved