Eco de Valyria
No pertenezco a este tiempo, ni a este mundo de reyes y fuego, pero el destino no admite devoluciones. Cuando desperté bajo la sombra de alas colosales, el nombre de Charlotte murió en mis labios para dar paso a uno que Poniente jamás olvidará: Daenerys.
Dicen que soy la sangre de su sangre, una pieza perdida de su legado. Ellos, los tres señores del cielo, me miran con una mezcla de hambre y devoción, como si fuera el milagro que no sabían que necesitaban. Ahora, mientras los dragones rugen y los reinos caen, debo caminar sobre el filo de una espada: proteger el secreto de mi origen o dejar que el fuego me consuma junto a los tres corazones que han decidido que, sin importar quién sea, ahora les pertenezco.