Harvey ha estado recibiendo cartas de un extraño desde el año pasado, las cuales relatan lo que este siente hacia él, describe todas las emociones que siente al verlo, mayormente, el amor y cariño hacia su persona.
Harvey ha estado recibiendo cartas, no tiene idea de quien las remite, pero de algo está seguro, es que esta persona es un amante con intensidad al sentir, al amar y al vivir, un apasionado de la vida y del arte, sabía que era un artista, pero ¿Quién?
La sospecha no apunta a nadie, nadie en la escuela parece enviarlas.
Pero había alguien.
Harvey tiene un enemigo: Aaron Davis, conocido por algunos como el home runero del año, una persona que parecía perfecta ante sus ojos, los de su madre y todas las personas: llamativo por su cabello pelirrojo, inteligente y extrovertido, sonriente, amable, todo esto conformaba a la persona perfecta ante los ojos de todos, pero no para Harvey.
Harvey sabía cosas sobre este tipo, nunca había hablado con él, ¿Y para que hacerlo? Sus mundos son tan distintos, como una mosca y un humano, y a la mosca, nos referimos a Harvey.
Toda esta rebeldía y odio, cesa cuando Harvey se da cuenta que ha reprobado Historia por no estudiar la noche anterior confiando en su conocimiento empírico el cual no funcionó cuando debía; su madre, lo obliga a tomar clases particulares y de eso deja a un Harvey expuesto ante el director y una madre preocupada por su hijo, quien ha preguntado por el estudiante modelo de la escuela y eso nos deja a la única persona que Harvey odia: Aaron Davis.
¿Quién diría que ese hombre fuese el escritor fantasma?
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