Existió un polluelo que tuvo un nido donde su padre murió a manos de la moneda. Su madre, un ave hermosa, se perdió entre nubes demasiado oscuras para volver, dejando así al pequeño polluelo sin protección.
El polluelo luchaba con aves más grandes a pesar de su tamaño, hasta que un día por su descuido fue atrapado por un murciélago. Lo que no esperaba es que lo cuidaran, aunque no confiara mucho en ese murciélago y en el gato con su acento británico. Poco a poco se hicieron cercanos.
Había otro pájaro más grande que él, de plumaje azul, que a pesar de que intentara acercarse lo lastimaba, pero con el tiempo mejoró esa relación.
Pero hubo un ave que se aprovechó del pequeño polluelo sin que nadie se enterara. Lo manipuló para que el polluelo no quisiera aprender a volar y alejarse de él. Le daba consuelo cuando el murciélago lo regañaba, pero sabía lo que pasaba y aun así se calló, ya que esa ave lo dijo una vez:
-¿Crees que en verdad te creerán más a ti que a mí?
Todo quizás se descubra cuando otro polluelo encuentre el nido que creó el anterior polluelo en secreto. El pájaro azul y el murciélago se darán cuenta de lo que pasó enfrente de ellos, y más cuando ellos acercaron a esa ave al pequeño polluelo.
Y si ese polluelo regresará con compañía.
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