Cool with you
Perdido en el profundo azul grisáceo de los ojos pintados, Gawin no notó la presencia cercana hasta que una voz resonó en su mente, clara como una campana de cristal.
-Es una obra maestra de la tristeza, ¿no crees?
Gawin, el ser eterno e invisible, dio un respingo inaudible.
Unos pasos a su derecha, un hombre alto y notablemente atractivo estaba parado frente a la pintura, con las manos metidas en los bolsillos de unos pantalones oscuros. Tenía el cabello color caoba peinado hacia atrás y una mandíbula afilada, y su perfil era de una nobleza clásica.
Y entonces, el cupido presenció lo imposible.
El hombre, absorto en la pintura, movió la cabeza lentamente hacia un lado, como si escuchara un sonido aéreo. Sus ojos se fijaron directamente en el espacio vacío que ocupaba Gawin. No miraba la pintura. Lo estaba mirando a él.
Los labios del extraño se curvaron en un gesto de confusión, la ceja perfectamente definida arqueándose. Era un gesto fugaz, como si hubiera sentido una ráfaga de aire helado en una habitación cálida.
ACTUALIZACIÓN: Domingos