









Julieta fue sola al concierto. No conocía a nadie, pero amaba su música y quería entregarles una pintura. Lo que no sabía... era que terminaría en el suelo, aplastada por la multitud. Y que él -el cantante con "malo del cuento" tatuado en la espalda- sería quien la cargaría en brazos frente a miles. Ahí empezó todo.
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