La ciudad de México despertaba cada mañana bajo un cielo gris que parecía reflejar los secretos mejor guardados de sus habitantes. En uno de los rascacielos más imponentes del Paseo de la Reforma, la empresa Salinas Corporación dominaba el horizonte financiero como un rey implacable. Allí, en la cima, reinaba Don Esteban Salinas, un hombre de mirada fría y palabras afiladas, para quien el éxito no era solo una meta, sino la única forma de medir el valor de un ser humano.
Su hijo, Jorge Salinas, había crecido a la sombra de ese imperio. Guapo, inteligente y trabajador incansable, todos lo veían como el heredero natural. Pero nadie conocía la herida que llevaba en el alma: años atrás, la mujer que amaba lo había traicionado con su mejor amigo y lo había abandonado, dejándole únicamente a una niña de ojos grandes y sonrisa angelical llamada Isabella. Jorge la criaba solo, en silencio, ocultando su existencia en la empresa porque su propio padre consideraba aquella paternidad soltera una vergüenza, un fracaso más que añadir a la lista.
Seluruh Hak Cipta Dilindungi Undang-Undang