Redención no significa libertad. Tai Lung, el antiguo terror del valle de la paz, volvió ,cumpliendo tareas, evitando miradas y manteniendo distancia. Aprendió a quedarse en silencio, a no esperar nada... hasta que cierto panda se metió en su camino, otra vez. Uno no sabe amar a medias, el otro, hundido hasta el cuello de vergüenza y orgullo. Gestos que no se nombran, emociones contenidas y decisiones dolorosas. Todo se rompe cuando alguien nuevo aparece y pone en evidencia todo aquello que nunca se dijo. A veces, el verdadero conflicto no es el pasado... sino admitir lo que se siente en el presente.
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