...Me quedé sin aliento ante la majestuosidad de la arquitectura. No podía creer que finalmente estaba allí, frente a la mejor Universidad del país: "Golden Gate". Lo que siempre acaricié en mis sueños como el destino ideal, terminó convirtiéndose, irónicamente, en el inicio de mi peor pesadilla...
(...)
El líquido estaba frío, viscoso y me nubló la vista, pero lo que más me dolió fue el calor de la humillación quemándome la piel. Entre las carcajadas generales, alcancé a ver a Carla dándome la espalda para escabullirse hacia la zona boscosa trasera, probablemente para evitar que los guardias de seguridad la identificaran como la autora de la broma.
Limpiándome los ojos con furia, le grité con una voz que no reconocí como la mía:
-"¡Esto no se queda así, Carla! ¡Te juro que te vas a arrepentir!".
Jamás imagine que me iba a arrepentir de haber dicho eso...
Caminé entre la multitud que me grababa con sus teléfonos, sintiéndome como un bicho raro cubierto de sangre falsa, y me interné en el bosque buscando el atajo hacia mi edificio. El silencio de los árboles me envolvió rápidamente, apagando el eco de la fiesta.
Caminaba rápido, maldiciendo cada paso, cuando de pronto el crujido de unas ramas a mi derecha me hizo detenerme en seco. El bosque estaba demasiado oscuro, pero un olor metálico y dulce, muy diferente al aroma químico de la pintura, empezó a flotar en el ambiente. Seguí caminando, sintiendo que alguien me observaba desde las sombras, hasta que escuché un grito ahogado que se cortó de manera abrupta. Me acerqué a un claro, con el corazón martilleando contra mis costillas, y fue entonces cuando la linterna de un guardia de seguridad barrió la zona, iluminándome de frente.
-¡Quieta ahí! -gritó el hombre con voz temblorosa.
Bajé la mirada y el horror me paralizó. Mi cuerpo comenzó a temblar ; el guardia se me quedó mirando mientras sostenía la linterna en sus manos....
Creative Commons (CC) Attribution