No se había visto antes el mundo dividirse en dos, ni siquiera cuando aquella chica indefensa perdió a sus padres, cuando asesinaron a sus hermanos o cuando el pueblo entero fue derrotado, nadie midió las defensas de la propia magia, ni siquiera cuando perdió al amor de su vida. No supo lo que era el miedo hasta que vio todo el caos al que había sucumbido. Le temían y fue justo cuando todo explotó.
Quisieron culpar a Lunavelle o a los Abyssarion, los libros de magia , las esterlinas, los arcanos que rondaban por los pasillos de la catedral. Todos sabían que usar cualquier cosa en exceso era malo, la magia tenía sus reglas, siempre las hubo incluso antes de la Ascensión de los primeros reyes de Nozulep, incluso antes de la creación de cualquiera de las 4 capitales, pero, nadie sabía lo que podría ocasionar un corazón roto en manos tan poderosas ¿cual seria la cura para algo así y evitar que todo colapsara? Nadie lo sabría.
Al final el honor no es lo único que te hace fuerte, descubres que la venganza puede ser una gran fuente de inspiración
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