La vida en la preparatoria puede ser un caos... pero para David, ni siquiera hacía falta que lo fuera. Él mismo ya cargaba con suficiente tormenta por dentro. A sus 17 años, estudiante de quinto semestre en la Escuela Nacional Española, una institución prestigiosa ubicada en una zona de alto valor, David vivía el día a día con pequeños problemas mentales que no siempre sabía explicar.
No tenía mucho dinero, así que habitaba en un cuarto para estudiantes a unas calles del colegio. Un espacio pequeño y silencioso. Aun así, David nunca se detenía. Siempre llegaba a clases, siempre intentaba sonreír, siempre hacía lo posible por encajar... aunque rara vez lo lograba.
Y fue justo el primer día del nuevo semestre cuando vio al chico que, sin querer, iba a cambiarle la vida para siempre.
André.
Popular, inteligente, respetado por todos. Tan brillante como distante. Era conocido por sus excelentes calificaciones, y, claro, por la lista de exnovias que había tenido dentro de la escuela. André no era perfecto -tenía un lado oscuro y confuso que nadie terminaba de comprender- pero en los pasillos todos lo miraban como si lo fuera.
David también lo miró.
Pero no como los demás.
Una chispa como casi inmediata, se encendió
David era tímido, reservado, con apenas un par de amistades que no siempre fueron buenas para él. Aun así, cuando André pasó a su lado ese primer día, algo dentro de David le dijo que debía acercarse. Y lo hizo. Con miedo, con torpeza, con el corazón latiéndole demasiado fuerte, pero lo hizo.
Porque desde el primer momento, David se interesó en André al cien por ciento.
Y esa decisión -pequeña, simple, impulsiva- fue el inicio de todo.
El inicio de algo que no debía ser, que no podía ser... pero que aun así comenzó a crecer.
André, el hetero con un historial lleno de exnovias.
David, el chico gay que solo quería sentirse visto.
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