Conrad Fisher creyó que su historia con Belly era el tipo de amor que marcaba para siempre. Pero el tiempo y la distancia le mostraron que no todo lo que duele es amor. Entonces apareció Aila. No se parecía a Belly. No quería salvarlo ni cambiarlo. Solo se quedó, sin prometer nada. Y sin darse cuenta, se convirtió en todo. Ahora lo tiene claro: Belly fue parte del camino... pero Aila es el destino.
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