A ti, padre:
A ti, que conoces cada rincón de mi corazón y alma, incluso los que temo siquiera nombrar
A ti, que a pesar de mis caídas, mi ignorancia y desobediencia, nunca te has apartado de mi
Este libro nace desde mi lucha:
Desde mi deseo inmenso de apartarme del pecado y no saber como
Desde la debilidad de mi carne
Desde el anhelo de volver a ser aquella niña que te amaba sin miedos, sin preguntas exigentes, sin distancia y sin condiciones
A veces siento que no soy digna de tu amor y mucho menos de tu perdón
Pienso a menudo que no soy suficiente para los planes que tienes para mi vida.
Pero a pesar de ello, estoy aquí
Escribiéndote, buscándote, pidiéndote misericordia por mi alma pecaminosa.
Si hay esperanza, es porque tú no me has abandonado.
Si hay arrepentimiento, es porque tú me has llamado.
Si hay perdón, es porque nunca me has dejado de amar
Gracias por amarme incluso cuando yo no sé cómo amarte de vuelta
con alma quebrada, pero aún tuyo,
Celeste Colman
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