No todas las palabras forman una historia. Algunas solo se encadenan de forma caprichosa o inesperada y desfilan frente a nosotros para exhibirse, para mostrarse, para rebelarse. Simplemente reclaman su lugar en nuestra mente cuando nos disponemos a dormir, y cual soberano arrogante, nos obligan a rendirnos ante ellas, a fuerza de perder la cabeza ante una negativa. Sumisos, entonces, ante su poder, las presentamos aquí, para que no nos ejecuten antes de tiempo.
Por algún motivo, se suele presuponer que todo lo que se escribe tiene su inscripción en lo narrativo. "Historia sin título" se lee en el espacio vacío que reclama ser completado antes de darse a conocer. "Historia", como concepto, me deja pensando, debatiendo conmigo misma. No, no todas las palabras forman una historia. Pero puedes leer, si acaso, una historia a través de estas palabras.
Esto es una colección de textos a medio camino entre el ensayo lírico, el monólogo introspectivo y la poesía en prosa. Ya dirás si te parece o no interesante.
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