A veces, el verdadero pecado no es la malicia, sino el deseo de no estar solo.
En un Edén donde todo es perfecto, monótono y rígidamente correcto, Samael se siente fuera de lugar. A pesar de ser la mano derecha de Dios y el ángel más cercano a su luz, él es un soñador, alguien que busca un sentido más allá de la obediencia. Ese sentido lo encuentra abajo, en la Tierra, al mirar a la primera mujer. Ella no es como el resto de la creación: es segura, curiosa y camina con una libertad que a él le fascina y le aterra.
Para estar cerca de ella sin asustarla ni levantar sospechas en el cielo, Samael decide esconder su imponente naturaleza bajo la forma más inofensiva y tierna que encuentra: un pequeño pato. Lo que empieza como una escapada de unos minutos se convierte en su rutina favorita. Se vuelve su confidente, el único que la acompaña en sus momentos de soledad cuando Adán la ignora. Juntos, encuentran un refugio en el río.
Pero ella no es tonta. Ella siempre supo que esos ojos oscuros que la miraban con tanta comprensión no pertenecían a un animal.
Cuando ella lo confronta y le confiesa que sabe su secreto, el juego se termina y empieza la realidad. Al mirarse cara a cara como los seres incompletos que son, desatan una conexión tan humana, profunda y prohibida que las leyes del cielo se quedan pequeñas. Esta es la historia de cómo dos almas que se sentían solas en el paraíso prefirieron desafiar a Dios, aceptar la culpa y arder juntos, dando origen al Infierno no como un lugar de tortura, sino como el único rincón del universo donde podían ser libres. ¿Hasta donde puede llegar el amor?
actualizaciones lentas
Lucifer x lectora
Todos os Direitos Reservados