Luisito está en su último trimestre de embarazo y sus dos alfas, César y Jhosua, llevan seis meses volcados en cuidarlo. Pero entre ellos, la cosa no es tan simple. César se desvive en gestos heroicos y noches en vela, mientras Jhosua gobierna la cocina con una calma que saca de quicio al primero. Ambos se ignoran en lo que realmente importa, convencidos de que lo suyo es solo una convivencia funcional por el bien del bebé.
Luisito, sin embargo, lo sabe todo: las miradas furtivas, los roces al pasar los platos, las feromonas que se buscan sin permiso. Harto de tanto rodeo y con la paciencia de una embarazada a punto de estrenar su mejor arma (las lágrimas hormonales), decide que ya es hora de que sus dos alfas dejen de fingir que no sienten nada el uno por el otro.
Porque en esta familia, la jugada más importante no se gana en Free Fire ni en Roblox, sino en la sala de su casa, con una barriga de por medio y un gesto de dinosaurio que lo cambia todo.
Historia corta de omegaverse con humor, ternura y un trío que finalmente encuentra su equilibrio
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