close my eyes and fall into you - Mason Thame
No sé exactamente en qué momento empezó todo.
Tal vez fue cuando Mason y yo teníamos seis años y decidimos que éramos mejores amigos para siempre sin firmar nada, sin promesas dramáticas, solo porque sí.
O tal vez fue mucho después, cuando empecé a escribir canciones en notas del celular que nadie leía... ni siquiera yo.
Lo único que sé es que Mason siempre estuvo ahí.
Desde que aprendimos a andar en bici, hasta ahora que tenemos 18 y fingimos que sabemos lo que estamos haciendo con nuestras vidas. Él actúa, yo escribo canciones que todavía no salen al mundo. Él memoriza guiones, yo escribo letras cuando no puedo dormir.
Somos distintos, pero encajamos raro.
Como piezas que no fueron hechas para ir juntas, pero igual funcionan.
Mi mamá dice que eso es suerte.
Yo creo que es destino, pero me da pena decirlo en voz alta.
Mason dice que nació para ser famoso.
Yo digo que no nací para nada, que solo estoy improvisando.
A veces me siento como si viviera muchas versiones de mi vida al mismo tiempo:
la Maddison que ríe,
la que escribe,
la que se enamora en silencio,
la que finge que no siente tanto.
Y en todas... Mason está.