Obedecer, Para Fiora, esa palabra es supervivencia. Desde niña, su padre, un despiadado director de la KGB, la ha moldeado para ser su arma más letal, atada a él por una libertad que nunca llega. Su nueva misión parece ser la última pieza del juego: infiltrarse en la prestigiosa familia Drummond en California. Pero las órdenes son contradictorias: mientras el FBI la quiere seduciendo al hijo menor, su padre la quiere destruyendo a la verdadera heredera: Elisa Drummond.
Elisa Drummond es una reina en su tablero de ajedrez. Controladora, ambiciosa y temida, nadie se atreve a desafiarla. Pero tiene un secreto: una doble vida que la haría un paria ante los ojos de su familia tradicionalista. Esa es la grieta por la que Fiora, el arma conocida en el bajo mundo como el Ángel Negro, debe entrar para destruirla.
Lo que empieza como una misión se convierte en una obsesión. En un juego de miradas con una mujer que silencia salones con el golpe de sus tacones, Fiora se enfrenta al único enemigo para el que no fue entrenada: el deseo. Elisa, que jamás cede el control, se encuentra disfrutando del desafío que Fiora representa. Y Fiora, que juró no sentir, empieza a desear a la única mujer que no puede analizar, la única que podría hacerla libre o destruirla para siempre.
En un mundo de mentiras y poder, el amor es la traición definitiva. Y cuando el arma perfecta desarrolla un corazón, las cadenas que la atan amenazan con estrangularlas a ambas.
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