Megan no siente nada. No tristeza, no rabia, no vida. Solo días vacíos que se repiten sin sentido. Después de perderlo todo, dejó de intentar entender por qué seguir respirando dolía menos que existir. Entonces aparece Yoonchae. Ruidosa de una manera suave, insistente sin ser invasiva, llena de vida en lugares donde Megan solo encuentra silencio. Megan no quiere cambiar. Pero Yoonchae tampoco sabe rendirse.
More details