Soñó demasiado alto, o eso le dijeron alguna vez, pero aun así lo hizo: subió, paso a paso, hasta una cima que nadie esperaba que alcanzara. Durante años vivió allí arriba, rodeada de logros que un día parecieron imposibles, aprendiendo a sostener el vértigo del éxito y el silencio que lo acompaña. Todo lo que había deseado, de pronto, era suyo, y sin embargo, en las noches más quietas, algo empezaba a faltar. No fue un instante, sino una lenta comprensión: en el camino había dejado atrás voces, lugares, versiones de sí misma a las que ya no sabrían cómo volver. Había pagado el precio sin darse cuenta, cambiando lo esencial por lo extraordinario. Y ahora, desde lo más alto, entendía que algunas pérdidas no hacen ruido hasta que es demasiado tarde, y que no todo lo que se alcanza logra quedarse.
All Rights Reserved