El trono de Francia no se hereda con amor; se arrebata con sangre y se sostiene con el alma.
Magdalena de Valois ha sido ungida como Reina Soberana, pero el amanecer en París es de oro frío. Cargando con el peso de una corona que su padre, el implacable Francisco I, pretende usar como un grillete, Magdalena descubre la verdad más cruda: en este tablero, las hijas no son sangre, son activos y las sonrisas son solo el preludio de un puñal en la espalda.
Cuando el Rey pone su mirada depredadora sobre la pequeña Claudia, buscando "domar" su inocencia para convertirla en moneda de cambio, la corte se asoma al abismo. Pero Francisco I ha cometido un error: no ha calculado la furia de su heredera.
"Padre, el trono puede ser tuyo, pero el alma de mi hermana no está a la venta. Si quieres usarla como peón, tendrás que pasar sobre mis cenizas."
En un enfrentamiento visceral que desgarra los lazos filiales, Magdalena se levanta contra el monarca. Entre pasillos sumergidos en el claroscuro del poder y capillas que guardan juramentos de acero, se gesta una lucha desesperada donde la supervivencia de la inocencia depende de la voluntad de hierro de una reina. Y en medio de esta tormenta, aparece Jacobo V de Escocia: un rey acostumbrado al invierno que encuentra en la "Reina del Verano" a la única mujer capaz de incendiar el mundo por lo que ama.
"El poder es un veneno que corrompe hasta el último aliento, pero el amor de una hermana es el fuego que termina por consumirlo todo."
La Reina del Verano: una inmersión cruda en el corazón de un nido de lobos donde la lealtad es la única moneda que no se devalúa.
Una obra de m.h.lascarro, donde cada corona pesa tanto como el sacrificio que exige.
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