"La corona no elige reyes. Elige sacrificios."
-"Si te gustan historias tipo fantasía oscura con política, magia prohibida y reyes que no son héroes, esta historia es para ti."-
La historia no se escribe con tinta.
Se escribe con hierro.
Y se paga con sangre.
Aethelgard había sobrevivido mil años creyéndose eterna. Sus torres perforaban el cielo, sus catedrales desafiaban a los dioses y su corona, la Gran Corona de Obsidiana, nunca había abandonado la cabeza de un rey legítimo.
Eso era lo que contaban.
Eso era lo que enseñaban.
Eso... era mentira.
Porque antes de los reyes ungidos, antes de la fe y de los juramentos sagrados, hubo otro linaje.
Un linaje que no gobernaba con luz...
sino con poder.
Fueron borrados de los libros.
Quemados en las crónicas.
Convertidos en advertencias para niños.
Pero el hierro recuerda.
Y la sangre... también.
En la Fortaleza de Hierro, bajo las raíces de la montaña, algo seguía encadenado.
No muerto.
No dormido.
Esperando.
Sobre el altar de los antepasados, la corona aguardaba a su nuevo portador.
No como un símbolo.
Como una prueba.
Porque cada rey de Aethelgard heredaba el mismo juramento:
Proteger el reino.
Defender la fe.
Mantener la paz.
Pero ninguno conocía el verdadero.
El que nunca se pronunciaba en voz alta.
El que había sido sellado en sangre.
El que decía:
Cuando el heredero sea coronado...
la puerta se abrirá.
Y esta vez-
no habría nadie para cerrarla.
"La corona no elige reyes. Elige sacrificios."
Wszelkie Prawa Zastrzeżone