Llamada Equivocada | Skephalo

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WpMetadataNoticeLast published Fri, May 15, 2026
La historia sigue el AU universitario. Skeppy sufre de insomnio, lo que le impide dormir correctamente por las noches. Bad está pasando por una ruptura amorosa. Así que decide ahogar lo que siente en alcohol. Un digito equivocado puede provocar una llamada equivocada. Y aveces, una sola llamada puede cambiarlo todo. 𝘛𝘦 𝘳𝘦𝘤𝘰𝘯𝘰𝘻𝘤𝘰 𝘥𝘦 𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘩𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘷𝘪𝘷𝘪𝘥𝘰, 𝘉𝘢𝘥. La historia se centra principalmente en la pareja de: Skephalo. Si la historia te desagrada te agradeceria que no la leyeras. ;) No sé utilizan personas reales, únicamente versiones ficticias de los personajes ya existentes. Fuera del dúo principal, se hacen menciones de: - DNF. - Karlnapity. - Clingy Duo.
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#4
dnf
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Spencer Lawrence tiene un mantra: No. Me. Enamoro. No es una pose, es autodefensa. Lo aprendió a fuerza de tropiezos: promesas rotas, ilusiones a medio construir, heridas que nunca se cerraron del todo. Con el tiempo, levantó un muro elegante de ironía y sarcasmo, sostenido por reglas escritas en servilletas, márgenes de libretas, incluso en la última hoja de un contrato de alquiler. El manual no es literal, pero es ley. Reglas como: - No salir más de tres veces con la misma persona. - No hablar de sentimientos antes del cuarto mes. Preferiblemente nunca. - Nada de flores ni cenas con velas. - Y jamás -jamás- confiar en alguien con sonrisa fácil y ojos bonitos. Y entonces aparece Diego Olivo. Y todo empieza a temblar. Diego no se esfuerza por encajar. No pide permiso. Es carismático sin proponérselo, espontáneo, emocionalmente transparente. Tiene una risa que desarma y una mirada que no esquiva. Y lo peor -o lo mejor- es que no intenta romper las reglas de Spencer. Solo las ignora, como si supiera que lo que realmente importa no es el papel donde fueron escritas, sino el miedo detrás de cada línea. Spencer se resiste. Lo intenta, de verdad. Pero Diego es persistente sin ser invasivo. Está, sin exigir. Mira, sin juzgar. Y Spencer empieza a fallar. En no reírse. En no buscarlo. En no sentir. Las grietas son lentas pero inevitables: una conversación que dura más de lo previsto, un mensaje que llega a la hora justa, un silencio compartido que pesa más que cualquier palabra. Spencer siempre creyó que el amor era una trampa. Diego le está enseñando que, a veces, es una elección. Una suave, constante, innegable elección. Y cuando el amor no toca la puerta, sino que se instala con una taza de café en mano y esa sonrisa suya que no pide nada... no hay regla que lo contenga.

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