Lara tiene antecedentes psiquiátricos.
Ese dato aparece rápido. Antes que su nombre. Antes que su cuerpo en coma. Antes que las preguntas importantes.
Cuando la encuentran a orillas del río, la justicia empieza a armar un relato donde su diagnóstico pesa más que la evidencia. Sus crisis, su medicación, el alcohol en sangre, todo sirve para sembrar duda. Para volver borrosa una historia que ya es difícil de contar.
Los indicios apuntan a un hombre con el que estuvo meses antes. Los mensajes existen. El ADN también. Pero la credibilidad de Lara se desarma en cada audiencia, en cada explicación forzada, en cada versión que otros construyen sobre su mente.
La comunidad necesita elegir qué creer. Algunos prefieren una explicación espiritual. Otros una legal. Casi nadie escucha lo que no puede probarse sin palabras.
Camila, su hermana, observa cómo el sistema convierte el dolor en expediente y el trauma en sospecha. Sabe que Lara no era perfecta. Sabe que podía ser impulsiva, intensa, contradictoria. Pero también sabe que eso no la vuelve mentirosa.
No intentes explicarlo es una novela sobre cómo la justicia trata a las víctimas que no encajan, sobre la patologización del dolor y sobre la violencia que continúa cuando el relato de una mujer vale menos que su diagnóstico.
(ESTÁ HISTORIA NO PRETENDE HACER NINGUN MAL, NI JUDICIALMENTE NI EMOCIONALMENTE, SOLO ES UNA CRÍTICA DESDE MI PERSPECTIVA CON TLP Y PSICOSIS, NADA DE LO QUE SE CUENTA ES REAL NI ESTÁ INSPIRADO EN NINGÚN CASO REAL.) Desde ya, ¡MUCHAS GRACIAS!
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