En el mundo de los poderosos, el amor no existe. Solo los contratos. Solo las alianzas. Solo los apellidos. Los Barton y los Carboni no eran simplemente familias millonarias. Eran imperios construidos sobre negocios que nadie se atrevía a mencionar en voz alta . Y cuando un tratado antiguo necesitó sellarse con sangre... El destino de Amaya quedó escrito. Ella no eligió casarse con Malachi. Y Malachi... Jamás eligió amar.
More details