A las mujeres que me enseñaron a vivir, a ser fuerte incluso en los días difíciles, a levantarme sin importar las circunstancias y a sostenerme cuando sentía que no podía más.
A mi madre, que ha dejado sus sueños para cumplir los míos, a ella que sin importar las circunstancias me ha sostenido, me ha sacado adelante y me ha entregado todo.
A mi tía, que fue alegría en los momentos que más lo necesité, por oírme, por cuidarme en mi etapa más difícil, mi adolescencia.
Y a mis abuelas, que me han enseñado a vivir la vida, a amar incluso en los días difíciles, por inculcarme valores, por sus historias, por su amor incondicional.
A ellas, pilares de mi vida, de mi crecimiento, porque ellas me ayudaron a crecer, porque por ellas aspiro a ser una mujer valiente, fuerte, gentil, bondadosa, llena de gracia, amable y llena de fortaleza
Este libro no alcanza a expresar todos mis sentimientos, mi agradecimiento, ni a devolverles todo lo que me han dado,
Pero sí guarda cada pedacito de gratitud, de historia y amor que vive en mi corazón.
Porque aprendí que madre no solo hay una, sino todas esas mujeres que aman, cuidan y sostienen sin condiciones
A mis pilares
Mi hogar
Con amor, Celeste Colman.
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