En el año 2418, la Unión Planetaria representa la cúspide de la evolución humana. Todo es higiénico, protocolario y altamente civilizado. Excepto la vida del Capitán Ed Mercer.
Tras descubrir a su esposa en la cama con un alienígena azul que segrega feromonas, la brillante carrera de Ed cae en picada. Un año después, recibe una última oportunidad de redención: el mando de la nave exploratoria USS Orville. Su misión es simple: mantener la paz, explorar la galaxia y no arruinarlo todo.
Pero el universo tiene un sentido del humor muy retorcido.
Durante su primera expedición, una fractura en el espacio-tiempo escupe algo imposible frente a sus escáneres: un caza militar terrestre de combate del año 2026. A bordo se encuentra David, un piloto audaz y sarcástico del siglo XXI, cuyas tácticas analógicas y mentalidad de la vieja escuela chocan de frente con la pulcra tecnología del siglo XXV.
Atrapado en un futuro donde todos los que conocía son polvo, David deberá adaptarse a una tripulación disfuncional mientras una creciente amenaza de los fanáticos religiosos Krill se cierne sobre la galaxia.
Para el Capitán Mercer, este piloto temporal es un dolor de cabeza impredecible. Pero para Alara Kitan -la joven, menuda y poderosamente letal Jefa de Seguridad xelayana-, el recién llegado es un enigma fascinante. Debajo de la coraza de acero, las bromas y la actitud de vuelo, David esconde una sensibilidad que choca con la propia inseguridad de Alara. En una galaxia llena de estrellas frías, un piloto del pasado podría ser el único capaz de enseñarle que no necesita cargar el peso del universo sobre sus hombros.
El futuro acaba de sufrir un poco de turbulencia. Pónganse los cinturones.
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