Todas las formas de violencia son graves, busca ayuda en cualquier etapa. Las relaciones personales nunca deberían ser algo similar a lo que se presenta a continuación; se recomienda discreción.
"Desde que nos conocimos fue así, nunca esperamos que el otro cambiara, éramos perfectos el uno para el otro, igual de ruidosos, malditos e infelices. En el otro encontrábamos lo que nosotros mismos dábamos, quizá por eso nos quedamos, por la familiaridad dolosa que no había en nadie más."
Él era un idiota, igual que ella. Era ruidoso, grosero, atractivo y sarcástico. ¿Qué más podía pedir? Ella era un encanto; maldita, brusca, coqueta y divina. Ambos se arrepentían, separados se morían, juntos se mataban; no había quien los salvara porque esta era la condena que ellos mismos habían elegido.
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