Imperfecta Verdad: Sobre el Tablero
"El verdadero éxito no se mide en victorias, sino en los desastres que se supo prevenir a tiempo."
Dante Valli pronunció esas palabras ante su primera junta directiva, años antes de que el mundo entero temblara bajo su apellido. Ese día, con la soberbia de quien se cree intocable, presentó el documento que blindaría su imperio contra cualquier debilidad humana. Incluida la suya.
ACTA FUNDACIONAL DE VALLI ENTERPRISES:
I. El poder de esta empresa jamás dependerá de un solo hombre, ni siquiera de su creador: la junta directiva tiene siempre la decisión final.
II. El heredero legítimo será siempre el primer hijo varón reconocido, sin excepción legal ni sentimental que pueda torcerlo.
III. Ninguna cláusula aquí estipulada podrá modificarse jamás, ni siquiera por el puño de quien la redactó.
IV. Ante cualquier incapacidad, malversación de fondos de la empresa o comportamiento errático que ponga en riesgo la estabilidad de la fundación, la junta directiva tendrá autoridad y deber absoluto para purgar la amenaza.
V. El éxito de Valli Enterprises estará siempre por encima de la supervivencia de quien la dirija.
Firmó sin dudar. Plasmó su nombre en el papel convencido de que así Él y todo su imperio estaría protegido por siglos.
Nunca imaginó que, algún día, terminaría siendo la guillotina para su propio cuello.
Nadie sobrevive al infierno. Ni siquiera su creador.