Atenea Halloway sobrevivió a los Juegos del Hambre, pero nunca volvió a ser libre. Ante el capitolio era la "Rosa de Panem"; pero en realidad, vive atrapada en un juego que no terminó al salir de la arena.
Finnick Odair lo entiende mejor que nadie, porque a él también lo convirtieron en algo que no le pertenece.
Entre fiestas doradas y pasillos vacíos, lo que comienza como actuación se vuelve algo prohibido y completamente imposible. Porque en Panem, los vencedores no eligen su destino, y los que se atreven a desafiarlos nunca terminan bien.
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