La gente suele creer que los grandes momentos de la vida te avisan antes de llegar. Que hay una especie de música de fondo creciendo en intensidad, o una señal en el cielo preparándote para el impacto. Pero no es así. La verdad es que los días que te rompen en pedazos, o los que te cambian para siempre, empiezan exactamente igual que cualquier otro. Te levantas, desayunas, te atas los cordones de las zapatillas... y sin darte cuenta, cruzas una línea invisible de la que ya no hay vuelta atrás.
Si Peter Parker hubiera podido volver el tiempo atrás, quizás le habría prestado más atención a los detalles. A los silencios. A las despedidas que parecían un simple "hasta luego". Durante mucho tiempo, Peter pensó que su historia trataba sobre la ausencia. Tardaría años en comprender que, en realidad, trataba sobre lo que uno decide hacer con el inmenso espacio vacío que dejan los que se van.
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