Tetsuro Kuroo tiene fama de leer a las personas como si fueran un partido más... y nunca equivocarse.
Alex no es como los demás.
Mitad japonés, mitad estadounidense, regresa a Japón después de años fuera sin sentirse realmente parte de ninguno de los dos mundos. En la gimnasia encontró algo que sí entiende: control, precisión, equilibrio. Todo lo que su vida no es.
Hasta que aparece Kuroo.
Entre comentarios cargados, miradas que duran demasiado y una facilidad irritante para descifrarlo, Kuroo convierte cada encuentro en un juego donde Alex siempre va un paso atrás. Porque no importa cuánto se controle... Kuroo siempre encuentra la forma de romper ese equilibrio.
Y Alex lo odia.
O eso intenta convencerse.
Porque mientras más intenta ignorarlo, más evidente se vuelve algo que nunca había cuestionado:
quizá no es Japón lo que lo descoloca...
quizá es Kuroo.
Y peor aún:
quizá no quiere dejar de sentirse así.
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