Armando Mendoza vive en una mentira elegante. Mientras intenta mantener a flote a Ecomoda, se da cuenta de que su relación con Marcela Valencia es un campo de batalla. Él busca un sueño de amor, pero ella solo busca venganza por las heridas del pasado. Armando siente que está pagando las culpas de otros hombres, viviendo una "decisión fatal" que lo está consumiendo día a día (Quizás).
En medio de este caos, Armando empieza a notar a la única persona que no le miente: Betty. Lo que comienza como una relación de trabajo se convierte en una obsesión magnética. Ella es la "cazadora" silenciosa que lo atrapa con su inteligencia y lealtad, haciéndolo caer en su juego redondito y acalorándolo con solo una mirada en la soledad de la oficina (Encantadora).
El Punto de Quiebre
Todo estalla cuando el "corazón de piedra" de Armando se hace realidad. Una carta redactada con rencor cae en sus manos, revelando que Marcela no solo lo engaña, sino que planea dejarlo en la calle. Es el momento en que Armando se vuelve su enemigo, saca el dolor de su pecho y decide que no encontrará a un hombre como él en ninguna tienda (La Carta).
La Caída y la Redención
Destrozado y sintiéndose un "juguetito" que solo sirvió para divertir a Marcela en las noches, Armando cae en la Pena de Amor. Solo y herido, ruega por alguien que le arregle el alma que trae descosida. Es ahí donde Betty deja de ser la asistente para convertirse en la "Reina" que él siempre soñó, la que le da el calor que tanto buscaba (Pena de Amor / Arréglame el Alma).
El Final
Armando acepta su vulnerabilidad. Se rinde ante Betty reconociendo que ella es "la parte de adelante", la que siempre dio la cara por él mientras él solo cuidaba el sueño. Al final, el comandante de su balsa de madera encuentra su casa en los ojos de esa mujer que lo salvó del abismo.
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