Odíon tiene 22 años, trabaja turno nocturno en un Oxxo y prende cigarros cuando cree que nadie mira.
Una madrugada entra el, pálido, traje caro lleno de manchas, sonrisa que no llega a los ojos. Pide un café y una cajetilla. No paga. Odíon le reclama. El tipo se burla. Uno empuja. El otro responde. Terminan peleando entre los pasillos, tirando y rompiendo un exhibidor de condones.
La pelea se tuerce. Hay manos en cuellos, rodillas entre piernas, respiraciones en la boca. El tipo huele a sangre vieja y a algo dulce, Cuando odíon le pone un cuchillo en la garganta, el tipo se ríe y le lame el filo. Cuando el tipo lo inmoviliza contra el suelo, odíon le quema la camisa sin querer.
No saben quién besó a quién primero. Solo saben que terminan en el suelo del Oxxo, entre vidrios, cogiéndose como si se quisieran matar. Como si se quisieran devorar.
encuentros que siempre son de noche, en callejones. Se enganchan rápido. Pelean por todo. Se reconcilian en camas, en azoteas,después de cerrar. Es tóxico. Es adictivo. Se enamoran sin decirlo,
Hasta que odíon lo ve comer.
Una noche, kødâc cree que está solo. Tiene a un tipo tirado en el callejón, muerto, y le está arrancando el corazón con los dientes. Sin asco. Con hambre. Con _gusto_. Cuando levanta la vista y ve a odíon en la entrada, no se limpia. No se disculpa. Solo sonríe, con sangre en los colmillos, y dice:
"¿Vas a correr?"
Odíon debería. Es humano. Ese es un demonio caníbal. Debería quemarlo vivo y no mirar atrás.
En vez de eso, se emociona.
Porque entenderlo todo el olor raro, la frialdad, por qué nunca come en sus citas.. no le da miedo. Le da más ganas. De provocarlo. De domarlo. De ver si esa boca que desgarra carne puede besarlo sin morderlo.
Y kødâc que lleva siglos sin que nadie lo mire sin asco, decide que encontró su presa favorita. La que no huye.
Ahora el problema no es que kødâc sea un monstruo.
El problema es que odíon quiere ver hasta dónde llega e
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