Luna siempre supo que su tiempo era limitado.
Mateo nunca imaginó que un solo verano cambiaría toda su vida.
Entre playas, música y momentos que parecían sacados de un sueño, ambos construyeron un amor tan intenso que ni el tiempo pudo detenerlo... pero tampoco salvarlo.
Cuando el final se acerca, no quedan grandes planes, solo pequeños instantes: una canción, una fotografía, un "te quiero" que intenta quedarse para siempre.
Años después, Mateo sigue regresando al mismo lugar, cumpliendo una promesa que le rompe el corazón una y otra vez: vivir mil veranos por ella.
Porque hay amores que no terminan con la muerte...
solo aprenden a existir en la ausencia.
Frase final recomendada para cerrar (puedes añadirla abajo)
«Un verano que prometió ser eterno... y terminó en mil veranos sin ti.»
Todos los derechos reservados