Joaquín Bondoni lo tiene todo... excepto ganas de vivir. Heredero de una de las familias más poderosas del país, aprendió a sonreír frente al mundo mientras se rompía en silencio. Emilio Osorio solo fue asignado a protegerlo. Nada más. Militar. Frío. Disciplinado. Entrenado para cubrir balas, no heridas invisibles. Pero nadie le advirtió que el verdadero peligro no estaba afuera. Estaba en Joaquín. Esta no es una historia de amor rápido. Es una historia de vigilancia constante. De un chico roto. Y de un guardaespaldas obligado a quedarse. Porque a veces, proteger a alguien... significa impedirle morir.
More details