No estaba buscando a nadie cuando apareció, porque me sentía a gusto conmigo misma aunque siempre tenía la esperanza de encontrar el amor, al chico perfecto que encaja conmigo.
De hecho, estaba en uno de esos momentos en los que prometes no volver a sentir demasiado.
Pero hay personas que no preguntan si pueden entrar... simplemente lo hacen.
Siempre he sido así, poniendo distancia al amor a alguna posibilidad que había.
No es que no crea en el amor, es que no tengo miedo a como puedo acabar si sale todo mal.
Por eso, cuando él apareció, no lo vi como algo importante, lo vi como alguien normal.
Solo alguien más. Una conversación más. Un compañero más de trabajo que es amable como con cualquier otro.
Pero me equivoqué, no era como otros compañeros, era yo misma cuando estaba con él y siempre hacía por estar conmigo o preguntarme cualquier cosa aunque fuera insignificante.
No sé en qué momento empezó a importarme.
Quizás fue su forma de hablar, tan tranquila, como si no pasara nada raro como si todo fuera normal.
O la manera en la que parecía entender cosas que yo ni siquiera decía, por que con gestos o expresiones me entendía.
Era cariñoso... demasiado para alguien que acababa de llegar, que eso a mi en el fondo me encantaba.
Porque cuando algo parece tan fácil...siempre acaba complicandose, porque cuando todo va bien siempre tiene que pasar algo para estropearse.
Aun así, me quedé.
Y ese fue mi primer error, o mi primer gesto de valentía que hice en mi vida.
All Rights Reserved