Ivy dibuja porque no sabe hacer otra cosa. Vive en un pequeño apartamento, trabaja como camarera en un club nocturno y cada noche se duerme deseando ser otra persona. Más guapa, más rica,más querida. Su pelo verde esmeralda es lo único que la diferencia del resto. Y su cuaderno de dibujo, donde retrata a mujeres que nunca serán ella.
Cloe es la vecina perfecta. Sonrisa fácil, ropa bonita, un novio que la acompaña a todas partes. Vive en el piso de arriba y cada mañana saluda a Ivy con una alegría que a Ivy le parece falsa. Pero Cloe también tiene secretos. Y una noche, llorando en el rellano, se derrumba.
-Tú eres libre -le dice a Ivy-. Yo soy una jaula con maquillaje.
Ivy no sabe qué responder. Nunca nadie le había envidiado nada.
Comienza entonces una amistad torpe, hecha de helado a medianoche y confesiones a oscuras. Ivy descubre que la perfección de Cloe es una máscara. Cloe descubre que la rabia de Ivy es solo tristeza. Y entre medias, un dibujo que Ivy no se atreve a mostrar.
¿Puede la envidia convertirse en amor? ¿O siempre querrás lo que no tienes?
Cuarta entrega de "Pecados Capitales". Ocho novelas, siete pecados, siete amores prohibidos.
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